todo lo que tenés que saber de esta enfermedad


En el Día Mundial contra la Dermatitis Atópica.


Los sarpullidos pueden ser molestos, tanto a la vista como por la sensación que provocan. Hay personas que conviven con este tipo de condiciones de la piel de forma crónica y una de ellas es la dermatitis atópica. Por eso, consultamos al dermatólogo Eduardo De Carli (MN: 58176) para que nos explique de qué se trata y qué podemos hacer al respecto.

“La dermatitis atópica –también conocida como eczema atópico– es una enfermedad inflamatoria de la piel que no es contagiosa y puede aparecer en cualquier momento de la vida”, comienza el profesional.

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Se manifiesta mediante manchas rojas (eritemas), escamas y fisuras de la piel, con mucha picazón y, si bien puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, suele estar en las zonas de pliegues (codos, rodillas, entrepierna, cuello). Usualmente, se diagnostica por observación de estas lesiones, aunque puede indicarse una biopsia, de ser necesario.

Los motivos que causan esta condición son múltiples: “Puede haber una predisposición genética, aunque también hay factores ambientales –ácaros, humedad–, alimenticios –aunque en este caso el especialista advierte que es preciso descartar que el paciente no tenga celiaquía–, de contacto –ciertos tipos de ropa, jabones y productos de higiene, perfumes–”.

La dermatitis atópica se presenta de forma intermitente, es decir, que el paciente tiene brotes y períodos de calma. “Habitualmente esto es así y está asociado a factores de estrés y climáticos. En líneas generales, la enfermedad aparece en la primera infancia y suele aplacarse con el tiempo. De todas maneras, cuando es extensiva, la vida del paciente se puede tornar intolerable”, añadió De Carli.

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¿Cómo cuidarnos? El dermatólogo enumeró algunos consejos a tener en cuenta:

– Tener las uñas bien cortas, para evitar lastimarse y que la zona se infecte.

– Usar ropa de algodón.

– Mantener la piel muy hidratada, tanto interna como externamente: tomar 2,5 litros de líquido (agua, té, mate) y emplear cremas o emulsiones que contengan urea y vitamina A, que son hidratantes naturales;

– Observar la alimentación.

– Utilizar jabones neutros y productos de higiene personal sin perfume.

– Estar atentos, en cada caso, cuáles pueden ser los desencadenantes de los episodios.

¿Y si, a pesar de todo, tuvimos un brote? El dermatólogo suele recetar, según el caso, antiinflamatorios tópicos –cremas con o sin corticoides– y antihistamínicos por boca, intentando evitar así los corticoides por boca.

Fuente: www.tn.com.ar



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