Solari, un perfil ‘zidanista’ para reconducir el rumbo



Solari, durante un acto de peñas del Real Madrid
Captura Youtube Real Madrid

El Real Madrid ha caído a los infiernos tras su meteórico ascenso del último lustro en el que ha impuesto su hegemonía en el fútbol mundial. La salida de Zidane y la llegada de Lopetegui han marcado un antes y un después en un equipo que, tras 10 jornadas, apenas ha sido capaz de sumar 14 puntos de 30 posibles y ha sufrido una tormentosa ruptura de su relación de amor con el gol.

En medio de este caos, y con las infructuosas negociaciones con Antonio Conte, será Santiago Solari el valiente que, tras el despido de Lopetegui, se ponga a los mandos de una nave descontrolada. El entrenador del Castilla, como ya pasara tras la destitución de Rafa Benítez, es el sucesor designado. Como cuando en Estados Unidos eligen a un miembro raso del Gobierno para que se quede en el despacho oval mientras el presidente ofrece el discurso sobre el Estado de la Unión: en caso de que alguien vuele el Capitolio, el miembro raso será el nuevo líder del mundo libre. Y el Capitolio del Real Madrid ha volado por los aires.

Del nido de la Fábrica, a volar


Santiago Solari no tiene experiencia en los banquillos más allá de las categorías inferiores del Real Madrid. El argentino, ex jugador del conjunto blanco y de Atlético de Madrid o Inter, entre otros, dará un paso valiente al frente al coger a un equipo herido que parece una pobre caricatura del que logró la proeza de levantar cuatro Champions en cinco temporadas. Sin embargo, hay quien piensa que en la imposibilidad de las metas está la belleza de los retos, y ‘el indiecito’ es uno de ellos.

Solari vivió con la camiseta blanca cinco temporadas. Llegó al Madrid protegido por una afición que alababa su procedencia, queriéndole antes de jugar por haber cambiado el Atleti por el Madrid. Eternamente comparado con su primo Redondo, terminó siendo clave del centro del campo del equipo que conquistó la novena.

Como madridista conquistó dos Ligas, una Champions, una Intercontinental, dos Supercopas de España y una Supercopa de Europa. Después, tras su paso por el Inter, donde conquistó el Scudetto en tres ocasiones, regresó a Argentina para retirarse en San Lorenzo.  Y a entrenar.

Fiel al 4-3-3, Solari ha sabido llevar a sus equipos a la gloria en las categorías inferiores del Madrid. Lo hizo con el Cadete B y posteriormente con el Cadete A, lo que le valió la continuidad y el ascenso de escalones en la Fábrica blanca.

Con este sistema táctico, es fácil deducir que su papel como entrenador del primer equipo tendrá en una de sus bases filosóficas la continuidad, al tratarse del dibujo que modeló Zidane con Casemiro, Kroos y Modric en la medular, otrora mejor centro del campo del mundo, ahora con respiración asistida.

Su Castilla, pese a depender demasiado de Vinícius en la delantera y con la dificultad que supone entrenar a un filial, con los numerosos cambios de cromos de cada temporada, ha firmado uno de los mejores arranques del B de los últimos años. Sin experiencia en un grande pero con valentía, el expero inexperto asume el timón de uno de los Real Madrid más deprimidos de la última década.



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