Quique Setién y la bronca que le echó Pelé en una discoteca



Quique Setién, entrenador del Real Betis.
EFE

Hace ya tiempo que Quique Setién se ganó a pulso el acompañamiento de ‘entrenador de moda’. Tras convertir al Lugo en un ejemplo de buen fútbol en Segunda B y ascenderle, pasar por una UD Las Palmas que deslumbró (antes de que los jugadores y la directiva le empujasen a salir) y haber reverdecido las glorias del Betis, en Europa, se ha ganado el respeto y la admiración de sus homólogos en los banquillos y de sus rivales.

Su forma de entrenar viene de cómo entendía el fútbol en sus años como jugador, un centrocampista muy del gusto del toque y que, según sus propias palabras, “hubiera dado el dedo meñique” por ser entrenado por su referente, Johan Cruyff, del que confiesa que copia sin tapujos su estilo. Setién lo confiesa en una extensa entrevista a ‘El Periódico’, antes de enfrentarse al Barcelona.

Entre confesiones futbolísticas, también relata una curiosa anécdota que le ocurrió con el mismísimo Pelé. Viene de su convulsa época como jugador del Atlético de Madrid, marcada por su enfrentamiento personal con un Jesús Gil que le dejó sin jugar nueve meses.


“Yo jugaba en el Atlético y estaba sancionado. Así que me fui a una discoteca. Y eran las tres o las cuatro. Y en una mesa al fondo me quedo mirando y digo, hostia, aquel me parece que es Pelé. Y me fui acercando y, hostia, que era Pelé. Cogí un posavasos, un bolígrafo y me acerqué donde él y le dije: “¿Le importaría firmarme un autógrafo? Es que yo también juego al futbol”. Y Pelé me respondió: “¿Y si juegas al futbol qué haces a estas horas en la discoteca?”“, relata Setién.

El entrenador del Betis, aparte de ser un apasionado del fútbol, tiene en el ajedrez su otra gran afición. “Pausa, capacidad de análisis, control sobre las emociones. En el ajedrez, como en el fútbol, es muy importante controlar el centro del tablero. Y perspectiva. No cómo están las piezas en ese momento si no cómo van a estar dentro de una serie de movimientos”, confiesa sobre qué le aporta el juego de tablero.

Tanto es así que Setién llegó a participar en partidas simultáneas contra leyendas como Anatoli Karpov y Garri Kasparov. “Fue una experiencia increíble. Además era una etapa en que a mí me estaba enganchando mucho el ajedrez. Les había estudiado y de pronto los tenía ante mí”, cuenta, antes de confesar que no pudo ganarles ni de lejos. Estos juegan contra 30 y les ganan a todos”.



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