Presentan Las lenguas de América, “registro de la riqueza lingüística del continente”



Presentan Las lenguas de América, “registro de la riqueza lingüística del continente”


▲ Participaron en la presentación del ejemplar Natalia Toledo, Vania Nuche y Juan Mario Pérez, secretario técnico del PUIC-UNAM.Foto Pablo Ramos García
Carlos Paul

 

Periódico La Jornada
Lunes 6 de mayo de 2019, p. 6

Como parte de las actividades de la Fiesta del Libro y la Rosa 2019, que se realiza en el Centro Cultural Universitario, ayer se dio a conocer Las lenguas de América: recital de poesía III, compilación multilingüe de los poemas recitados en el tercer Festival de Poesía Las Lenguas de América, en 2008, coedición a cargo de la Secretaría de Cultura, ediciones La Herrata Feliz y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La antología incluye un poema inédito del investigador y catedrático emérito don Miguel León-Portilla, así como creaciones de Irma Pineda, Gustavo Zapoteco Sideño, Gregory Orr, Alice Ruiz, Iguanaginape Kungiler, José Ángel Fernández, France Mongeau, Gaspar Pedro González, Alberto Gómez Pérez y Waldemar Noh Tzec, entre otros.

El Festival de Poesía Las Lenguas de América es un proyecto bienal, coordinado por el Programa Universitario México, Nación Multicultural (PUMC-UNAM).

La tercera edición del encuentro, en 2008, fue la última que contó con la dirección artística del reconocido escritor y poeta Carlos Montemayor y el primero que se llevó a cabo en la sala Nezahualcóyotl de la UNAM.

La compilación del tercer volumen es un brillante mosaico de lenguas del continente americano que reúne 11 idiomas diferentes, como náhuatl, zapoteco, dulegaya, wayú, q’an-job’al, diidzá, maya, tzotzil; también incluye a representantes de las lenguas portuguesa, francesa e inglesa.

La compilación cobra especial relevancia debido a que 2019 fue declarado el Año Internacional de las Lenguas Indígenas por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

La presentación del libro se realizó a manera de charla entre la poeta juchiteca Natalia Toledo, Juan Mario Pérez, secretario técnico del PUIC-UNAM, y Vania Nuche, conductora del programa Calmecalli, de Radio UNAM.

Leer poesía me provoca escribirla, expresó Natalia Toledo, quien para la ocasión elaboró un texto bilingüe en zapoteco-español.

Como un animal que se queda en una isla marítima y de repente se acerva a los labios de agua, busca un sueño que abrace. Así es la poesía, cuando se la damos de comer a nuestros ojos. Se riega una jícara de agua dulce en todo lo que abraza nuestro corazón. Entonces despierta una chispa en la cabeza de nuestro pensamiento y nos volvemos luz. Se ilumina el camino en donde estamos parados, vemos el rostro de la Luna hermosa y amamos al murciélago porque siembra semillas. Cuando uno lee y habla el papel, todo esto sucede, apuntó la poeta juchiteca.

“Colocar la palabra sobre la cabeza del tiempo. Gritar su eternidad. Nosotros somos continente: casa perecedera que la guarda en los libros. Una envoltura caprichosa que se hace palpable lo intangible. Ahora tiene una tez verdemar, un olor a papel de estraza manchada de fierro rinda’tini y una personalidad serpentina, voces que mudan de piel”, continuó la creadora.

La palabra no sólo nos da camino, sino que hace algo más grande, nos vuelve personas. En esa compilación que evoca la imagen de Carlos Montemayor, el amigo de las lenguas indígenas. Qué bueno que la UNAM participa no sólo en la difusión, sino en la legitimación de las lenguas indígenas de México y del mundo, que nos permite mirar una diversidad del tamaño de universo, expresó Natalia Toledo.

Aquí están las voces de las nubes, de los tzotziles, de los mayas, de los nahuas, voces hermanas del sur de América, voces peregrinas que recorren la noche sobre nuestros ojos para que una lluvia de chachalacas bañe nuestra eternitud y nos soprendan con el olor de sus imaginaciones.

“Gracias a esos poetas –concluyó– abrimos los ojos para encontrarnos ante el cielo que arde, ante una tristeza y una agonía, que también son hálitos. Quiero decir que Las lenguas de América es una clepsidra de luciérnagas que encierra 70 mil palabras y múltiples bocas. Gracias, poetas; gracias, Carlos Montemayor, por el trabajo hecho cn cada uno de nosotros; gracias UNAM. Xquixepe’ laatu saca bicaa diagatu naa. Gracias por haberme escuchado.”

Juan Mario Pérez explicó, entre otros temas, que la edición de Las lenguas de América: recital de poesía III surge como una forma de reconocimiento de la riqueza lingüística del continente americano y como una manera de destacar la importancia de abrir espacios para favorecer tanto su diversidad como su permanencia.



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