No hay vacunas


Según la extinta madre de Gil, al niño Gamés lo vacunaron del sarampión en la escuela pública donde cursó su primaria allá en los años 60. Pongamos que tuviera nueve años. Gilga ignora la cobertura de vacunación de ese entonces, pero debía ser baja, a muchos niños les daba el sarampión, sobre todo si eran muy pobres y vivían en el campo. Un día, el sarampión fue casi erradicado en México. Va bien Gil, doctor Frenk, ¿o se regresa?

Con la novedad: una nota de la redacción de Animal Político informa que el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell declaró que México contará con vacunas triple viral y doble viral hasta diciembre. Los menores que requieran estas vacunas se verán forzados a esperar hasta fin de año. El subsecretario dijo que el pasado 2 de agosto la Secretaría de Salud aprobó la adquisición de 3.9 millones de vacunas, no obstante, actualmente no hay disponibilidad del producto. Estará disponible hasta diciembre.

En entrevista con Azucena Uresti, en MILENIO Televisión, López-Gatell informó que la escasez obedece a que la firma paraestatal Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex) puede “concentrar y conseguir” ambas vacunas en noviembre o diciembre.

Las vacunas contra hepatitis B, VPH, difteria y tétanos estarán disponibles en julio. La vacuna triple viral (una de las que faltarán hasta diciembre) se aplica para las enfermedades de sarampión, rubéola y parotiditis dos veces al año para menores de hasta seis años; mientras que la doble viral (otra de las faltantes) se aplica para sarampión y rubéola hasta los 10 años de edad.

Para llorar

La Secretaría de Salud del Estado de México detectó un segundo caso de sarampión en la entidad en menos de una semana. Ni lo duden: el sarampión regresará y atacará a los niños y no pocos adultos mexicanos. El primer caso fue detectado en una bebé de 11 meses, mientras que el segundo corresponde a la tía de la bebé, contagiada.

Pocas cosas más terribles que el descuido de la salud. Gil se da de topes. ¿También culparemos al gobierno pasado de esta carencia de vacunas? ¿Sí? Jorge Alcocer, secretario de Salud, llamó a la población a la calma y aseguró que no habrá extensión de la enfermedad. El secretario llama a la calma, muy bien: ¿no habrá casos de sarampión, rubéola y paperas? ¿Ni hepatitis, difteria y tétanos? Así, porque lo dice el secretario de Salud. Y cómo, ¿si no se vacuna a la población, señor secretario? ¿Por obra y gracia del señor de los evangelios? Si a esto agregamos que el presidente Liópez Obrador afirma que hay quien se atreve a defender el Seguro Popular, que los académicos se sienten unos sabelotodo, las cosa se pone para llorar.

Gil lo leyó en su periódico MILENIO. El director del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud, Ruy López, advirtió que hay cuatro entidades con desabasto de vacunas para el sarampión, y la escasez irá en aumento. Así lo dice la nota firmada por Castillo y Olvera. Esa es la mala noticia; la buena es que en diciembre los mexicanos y las mexicanas (gran corrección política) podrán ser vacunados.

Compren

Lectora, lector y lectere: el desabasto se debe a los procesos de compra, “por lo que ya se están agilizando los trámites para tener el abasto”. ¿De verdad? ¿Un problema de compraventa nos tiene sin vacunas y en riesgo de que enfermedades casi erradicadas ataquen de nuevo a la población? Gil no da crédito y cobranza y repta sobre la duela del amplísimo estudio.

Escriben Castillo y Olvera en su periódico MILENIO: sobre las consecuencias y el impacto que tendrá el desabasto, el Presidente dijo que no hay alarma de que se desencadenen más brotes de sarampión. “El riesgo no vamos a decir que es nulo, pero no estamos en una situación de alarma; en el peor de los casos, tomando en cuenta que algunas zonas tienen desabasto, puede ser que los niños que estén cumpliendo un año se estarán vacunando en diciembre, seis meses después, cuando regularmente la variabilidad del retraso por la situación del esquema de vacunación puede llegar hasta ocho meses”.

Gil se encuentra perturbado y pregunta: ¿por qué no se compraron a tiempo las vacunas? ¿Quién calculó los tiempos? Inconcebible. ¿Esta era la transformación?

Todo es muy raro, caracho. Como diría Montaigne: “A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa”.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com



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