Los guionistas, de las partes importantes de las cintas más olvidada


Ana Mónica Rodríguez.

 

Periódico La Jornada
Lunes 6 de mayo de 2019, p. a10

Paz Alicia Garciadiego expresó: he sido una guionista con mucha suerte y con una carrera anómala, muy distinta a los colegas del gremio, porque he trabajado siempre con un director (Arturo Ripstein) que se convirtió en mi marido y me ha dado enorme autonomía de vuelo.

Así se refiere Garciadiego a su carrera de cerca de 35 años, en la que ha recibido diversos reconocimientos, sobre todo en el extranjero. He tenido muchos, más fuera; en México, pocos, la verdad. Son paradojas de la vida.

La guionista recibirá, junto con Héctor Bonilla y Nerio Barberis, el Ariel de Oro, en la edición 61 de entrega de los Arieles, que se realizará el 24 de junio en la Cineteca Nacional. Con el galardón se rinde tributo a los creadores que han contribuido al desarrollo y crecimiento de la cinematografía mexicana.

En entrevista con La Jornada habló sobre el reconocimiento. Explicó: es la primera vez que se lo dan a un guionista, porque se lo había llevado (Emilio) Carballido, pero él ya era famoso como autor de teatro y novelista. En esta ocasión será realmente para nuestro gremio que ha sido desdeñado.

Es cierto, somos de las partes importantes de la película que está más olvidada en términos salariales, reconocimientos y, en general, de autonomía. No es una queja personal, porque he sido una guionista con mucha fortuna, pues hago mis proyectos tal como los quiero y los concibo.

Remembranzas

En la memoria de Paz Alicia rondan múltiples recuerdos sobre su trayectoria, trabajos cinematográficos que comenzaron con El imperio de la fortuna y, sobre todo, la pasión que tiene por contar historias, además de una vida dedicada a escribir y escribir que inició en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre infinidad de detalles, rememoró haber tomado talleres de escritura con destacados maestros de la época, pero también me gusta platicar y contar historias lo cual ha sido una tradición de mi familia materna, que consistía en ver quién las relataba más bonito.


▲ Paz Alicia Garciadiego ha escrito Mentiras piadosas, Principio y fin, Profundo carmesí y Las razones del corazón, entre otras películas. La imagen, en 2016.Foto Yazmín Ortega Cortés

Por esa razón, yo cuento historias por la vida, me gusta hacerlo. Si el taxista se descuida se las cuento.

Garciadiego aduce su fortuna a un hecho: nací en domingo y se supone que quienes nacemos en ese día tenemos buena suerte. En mi caso he tenido una serie de circunstancias muy afortunadas; por ejemplo, a mí me llamaron para hacer mi primer guion de cine y en general los guionistas andan con su trabajo bajo el brazo durante años.

Enfatizó: sé que los guionistas somos muy desdeñados y la gente cree que los actores inventan sus diálogos. Estos son una cosa muy elaborada y uno tiene que pensarle antes de darle un cierto tipo de diálogo a algún personaje, cómo y por qué va a hablar así.

Entre la filmografía de Garciadiego –quien se dice supersticiosa y prefiere no hablar sobre sus próximos proyectos–, sobresalen Mentiras piadosas, Principio y fin, La reina de la noche, Profundo carmesí, La virgen de la lujuria y Las razones del corazón, entre otros cortos y largometrajes. Incluso mi suerte también consiste en que tengo más guiones filmados que guardados en el escritorio, pero de que tengo trabajos en el cajón, tengo.

Otra particularidad en sus cintas es que prefiero las películas chiquitas, con pocos personajes y locaciones con el único propósito de que se filmen. Además, me gusta que la historia mande, con tres o cuatro personajes que carguen el peso de la trama, lo cual me permite tener personajes más profundos, contradictorios, llenos de matices y más sabrosos.

Recordó que en una ceremonia de los Arieles Arturo Ripstein señaló de forma pública a un funcionario que les impedía filmar su segunda película, Mentiras piadosas, por considerarla antimexicana y dirigida contra los intereses de la patria.

A los Arieles, puntualizó, les debo la posibilidad de filmar mi segunda cinta.

Garciadiego finalizó: uno quiere a las películas por el trabajo que costó levantarlas, más que por ser buenas o malas.



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