La música, anfitriona del festejo centenario del Teatro de la Ciudad



Infanzón y la mezzosoprano durante la interpretación de Iris Foto Secretaría de Cultura CDMX
Foto
En la pieza Ekzilo II, los integrantes del cuarteto mostraron papeletas que decían deportation, segregation e integration Foto Secretaría de Cultura CDMX
Ana Mónica Rodríguez
 

Periódico La Jornada
Martes 29 de mayo de 2018, p. 7

Para conmemorar al espacio escénico vivo más longevo de la ciudad, ayer se celebró la Gala Centenaria, con la música como anfitriona.

En el concierto dominical se festejaron los 100 años del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris con el colorido de las percusiones del ensamble Tambuco, el melodioso piano de Héctor Infanzón y la voz de la mezzosoprano húngara Katalin Károlyi, quienes se fusionaron para festejar al inmueble que ha cobijado durante décadas a infinidad de artistas, agrupaciones y proyectos.

En el recinto de Donceles, los cuatro integrantes de Tambuco abrieron el programa con Estudio geométrico 1, del compositor José Luis Castillo, con la cual comenzó a vibrar el recinto; después el grupo continuó con Quatuor II: assez Vif. Très rythmè de Maurice Ravel, pieza que fue despojada de toda solemnidad gracias al festivo sonido de las marimbas.

Enseguida, los artistas se reacomodaron en el escenario –entre los grandes y diversos instrumentos de Tambuco– para recibir al pianista Héctor Infanzón, quien junto con la intérprete Katalin Károlyi creó la obra Iris, hecha ex profeso para conmemorar el centenario del recinto.

Con Infanzón en el piano, Tambuco en percusiones y la voz de la mezzosoprano, se escuchó la melodía dedicada a este lugar y a una mujer, Esperanza Iris, quien construyó este teatro en una época en la que la ciudad se estremecía con las heridas abiertas de una revolución por demás sangrienta, se lee en el programa de mano de la celebración.

La pieza Ekzilo II, del compositor Felipe Pérez Santiago, fue el segundo estreno mundial del cuarteto Tambuco. Los integrantes, Ricardo Gallardo, Miguel González, Alfredo Bringas y Raúl Tudón, sentados y con maletas, simulaban la espera en alguna estación de tren o en la sala de espera de un aeropuerto; parecía una estadía larga hasta que convirtieron sus valijas en percusiones.

En una demostración de que la música se puede lograr con cualquier objeto, Tambuco comenzó con el golpeteo y el deslizamiento de las manos sobre las maletas, así como con el subir y bajar del cierre de sus chamarras. También contribuyeron al sonido de la pieza encendedores, hojas de papel, desodorantes en spray, plumas, un llavero y hasta los zapatos. Entre las hojas que mostraron los músicos se leyeron las palabras en inglés deportation, segregation e integration; es decir, segregación, deportación e integración.

El concierto con sus momentos de alegría y humor, prosiguió con la obra Mallet Quartet, de Steve Reich, interpreteada por Tambuco, que este 2018 festejará 25 años de buscarse un lugar en la música contemporánea.

En el cierre de la gala reaparecieron Katalin Károlyi, Héctor Infanzón y Tambuco, que volvieron a unir sus talentos para interpretar una obra referencial de la música de cámara del siglo XXI: Síppal, Dobbal y Nádihegedüvel (con pianos, tambores y violines), con la cual fueron ovacionados por el público, que disfrutó de un concierto en el mismo lugar donde otras generaciones se maravillaron con los gestos de Marcel Marceau, las líricas de Joan Manuel Serrat y Mercedes Sosa o con la voz de Plácido Domingo.

Para culminar el festejo, los artistas invitados atestiguaron la develación de una placa conmemorativa de la Asociación de Críticos y Periodistas Teatrales en homenaje a los 100 años del recinto, a cuya inauguración, Esperanza Iris extendió una invitación a Venustiano Carranza, a quien recibió personalmente en las puertas.



MÁS INFORMACIÓN


¿Deseas opinar sobre este artículo?
Facebook