La Jornada: Reforma laboral integral


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entro de la primera fase del procedimiento de capacitación (que, en parte, concluirá con la selección de los jueces federales laborales orales y los secretarios respectivos) que imparte el Poder Judicial Federal en toda la república, se ha evidenciado la complejidad de la llamada reforma laboral.

La Unidad de Implementación para la reforma laboral realiza sesiones simultáneas en varias regiones sobre la sensibilización a la reforma laboral. Esta parte del curso resulta indispensable. Muestra que tal reforma no es una ocurrencia legislativa: responde a una demanda nacional e internacional de muchos años. Lo complejo de la implementación no reside sólo en la creación de nuevos juzgados (en lugar de las juntas de conciliación y arbitraje), sino en permear a todos los actores del quehacer laboral la necesidad del cambio de acción y pensamiento. No se trata sólo de que los nuevos jueces estarán presentes en las audiencias y resolverán ante las partes, con lo que se resolverá en tiempos impensables con el actual procedimiento ante las juntas, también será necesario que trabajadores y patrones (ni se diga sus abogados o representantes) tengan una nueva visión ante los cambios legales, donde se pretende que cada actor del proceso productivo tome con responsabilidad su papel. Más allá de la discusión sobre los cambios a los sindicatos, que quedarán zanjadas cuando se pronuncie la Suprema Corte de Justicia de la Nación, previa resolución de los juicios de amparo en trámite, esta reforma representa un llamado a frenar abusos de todas las partes.

Así como se espera mucho de los nuevos jueces laborales, también debe esperarse que quienes intervengan en estos juicios orales lo hagan asumiendo su responsabilidad como factor económico del país. El reciente crecimiento económico de 0.1% es muestra de que todos los trabajadores cuentan y de que todas las empresas son importantes. El debido empleo nacional no sólo incide en factores económicos, también en temas de seguridad jurídica y bienestar colectivos.

La reforma laboral es un llamado más a que antepongamos el bienestar común, sin sacrificar el individual.



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