Hoy por hoy | La Prensa Panamá


Algunos diputados han demostrado gran pericia en el manejo de la opinión pública. Mediante ley, pretenden hacer creer que pueden cambiar la realidad por un paraíso. La propuesta para ponerle un tope al interés bancario sobre el crédito es uno de ellos. ¿De dónde sacan sus proponentes que en Panamá se otorgan los créditos con los intereses más altos del mundo? ¿Acaso han medido las consecuencias de su propuesta? En Panamá, hay suficientes bancos para que exista una sana competencia y eso lo hemos visto y experimentado desde hace décadas. Los plazos de pago, los intereses, etc., que se hallan en el mercado, han permitido el acceso al crédito a personas de muy escasos recursos. Lo que están haciendo es satanizar una de las industrias más competitivas del país. Esos verborreicos, en vez de su irrelevante demagogia, ¿por qué no ponen un límite a la contratación de empleados en el Estado? ¿Por qué no ponen límite a tanto crédito que nos obligará a reformas fiscales que todos lamentaremos? ¿Por qué no limitan tanto gasto inútil en carros, viajes, salarios y privilegios? Si fueran capaces de poner el ejemplo, muchos los seguirían, pero ahora exigen lo que ni ellos pueden cumplir: límites.



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