Hermann Bellinghausen: La hermandad migrante



Esos territorios hermanos nuestros en el istmo de América, de donde parten incesantes viajeros hacia la incertidumbre de la crueldad y la sevicia humanas en México y Estados Unidos, se cuentan entre los más hermosos y dolientes del planeta. Honduras, El Salvador y Guatemala son las heridas abiertas más grandes de América Latina. Sus pobladores, gente de paz y trabajo, gente alegre y amorosa, a quienes históricamente se ha negado la justicia, la posesión de su mundo, la libertad para acceder a las riquezas de sus propios suelos, se ve obligada a huir de la casa, la calle, el pueblo, la ciudad donde nacieron y vivían. Como insisten ahora los organismos de derechos humanos, el éxodo centroamericano es de hecho un desplazamiento forzado.



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