Gánale al infarto cerebral ¡El tiempo es vida!


Dentro de la Enfermedad Vascular Cerebral (EVC) se encuentra el infarto cerebral el cual produce un daño neuronal grave e irreversible que afecta la calidad de vida de quien lo sufre y su familia

Cuando una persona sufre un infarto cerebral, su vida y la de su familia cambian drásticamente de un momento a otro. Si bien esta enfermedad representa la tercera causa de muerte en mexicanos mayores de 60 años de edad, poco se habla de los que la sobreviven y las complicaciones emocionales, sociales y económicas que sufren a causa de esta condición. Y es que, cuando no se llega a tiempo para recibir el tratamiento adecuado, las secuelas y discapacidad resultantes pueden ser devastadoras. Ejemplo de ello, es que en México es la segunda causa de demencia en adultos sólo después del Alzheimer.

La enfermedad vascular cerebral (EVC) se produce cuando un coágulo obstruye el flujo sanguíneo en una arteria del cerebro o al estrechamiento de los vasos sanguíneos de este órgano. El infarto cerebral se clasifica en Isquémico, que es causado por un coágulo que bloquea o tapa un vaso sanguíneo en el cerebro y Hemorrágico, el cual ocurre a partir de la ruptura de un vaso en el cerebro dando lugar a un derrame.

Se tiene una ventana de aproximadamente 4 horas y media desde que ocurren los primeros síntomas de un infarto cerebral hasta que se llega a los servicios de urgencias para poder evitar secuelas mayores e incluso la muerte.


La EVC ha ido en aumento debido a la exposición cada vez mayor de los factores de riesgo en la población y al incremento de la esperanza de vida. Los factores más comunes son el tabaquismo, sobrepeso y obesidad, colesterol elevado, diabetes e hipertensión arterial.


Anualmente, 15 millones de personas sufren algún tipo de EVC. De éstas, 5 millones muere y otros 5 millones queda con discapacidad permanente. En el mundo, los accidentes cerebrovasculares representan la segunda causa de muerte por encima de los 60 años de edad y la quinta en personas de 15 a 59 años de edad. México ocupa la 4ta. posición en decesos y es el principal motivo de discapacidad en adultos.


El infarto cerebral es poco común en personas menores a los 40 años. Cuando ocurre, generalmente es causado por presión alta o está ligado a la anemia drepanocítica.


En el marco del Día Mundial de la Enfermedad Vascular Cerebral (EVC) a conmemorarse el próximo 29 de octubre, el Dr. Ángel Antonio Arauz Góngora, Coordinador de la Clínica de Enfermedad Vascular Cerebral del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez (INNNMVZ), señaló que este tipo de esfuerzos de divulgación generan conciencia sobre la necesidad de conocer, prevenir y atender esta enfermedad neurológica que afecta a 230 adultos por cada 100 mil habitantes en el país.


Explicó que dentro de la EVC, existen los infartos cerebrales isquémicos que se producen por el bloqueo del flujo de sangre en una arteria en el cerebro debido a un trombo o coágulo; o bien, hemorrágicos, que ocurren al romperse un vaso sanguíneo dentro de la cavidad craneal. Ambos casos se asocian con secuelas neurológicas graves e irreversibles que afectan la calidad de vida de quienes lo sufren. “Desafortunadamente, el desconocimiento de la enfermedad ha impedido que los pacientes acudan de inmediato a los servicios de urgencias de las instituciones hospitalarias para que, en caso de un infarto isquémico, puedan recibir la terapia de reperfusión con el propósito de reducir la discapacidad y muerte prematura”.


Ante esta situación, destacó que desde el año pasado se ha hecho una extensa difusión a CAMALEÓN, una campaña nacional de concientización sobre el infarto cerebral en México que funciona mediante un acrónimo usado para identificar sus síntomas a tiempo: CAra (debilidad en la mitad del rostro), MAno (imposibilidad para levantar el brazo o la mano), LEnguaje (pérdida de la capacidad de comprender y pronunciar palabras) y ON, que indica llamar en ese momento al número de emergencias nacionales 9-1-1, el cual cuenta con un protocolo diseñado para enviar una ambulancia al paciente y que éste sea atendido en un hospital dentro de un tiempo no mayor a 4 horas y media desde que aparecen las primeras manifestaciones, pues por cada minuto que pasa se pierden millones de neuronas y, con ellas, funciones vitales.


“En la práctica clínica hemos observado que 20% de los afectados no sobrevive a un infarto cerebral, otro 20% se recupera y el resto queda con secuelas graves como pérdida de la movilidad, visión, lenguaje y disminución de la capacidad intelectual, llevándolo a requerir de cuidados especiales. Por eso, es fundamental que la gente recuerde el acrónimo CAMALEÓN para que, ante la menor sospecha, actúe de inmediato”, apuntó el Dr. Arauz Góngora.


Recordó que dicha estrategia se encuentra en la página web www.infartocerebral.com.mx, la fanpage en Facebook @estrategiacamaleon o descargando la aplicación “Infarto Cerebral”, misma que está disponible de manera gratuita en IOS y Android. A través de ella, los usuarios podrán encontrar información relacionada con la enfermedad, geolocalizar el hospital más cercano (público o privado) habilitado para atender la emergencia y enlazarse al 9-1-1.


La Dra. Tania Colín Martínez, Jefa de Admisión Continua del CMN Siglo XXI, detalló que este manejo estandarizado comienza a partir de que el paciente llega a la sala de urgencias y es atendido por un equipo médico capacitado que le realiza una tomografía para identificar el tipo de lesión cerebral y su extensión. Una vez determinado el daño, si el paciente aún no rebasa la ventana terapéutica de 4 horas y media, se le suministra el medicamento trombolítico para disolver el coágulo.


La urgencióloga agregó que, si éste no se deshace dentro de un periodo clínico, es posible que el afectado quede con una discapacidad severa y se convierta en una carga asistencial para su familia y los sistemas de salud. “En mi experiencia clínica, de todos los casos que se atienden, 8 de cada 10 presentan un EVC isquémico, de los cuales el 20% llega dentro de la ventana terapéutica y sólo el 1% recibe el tratamiento trombolítico”, aseveró.


Además, esta enfermedad puede ser mortal en el 25% de los casos, mientras que más del 50% queda con discapacidad funcional moderada y severa después del infarto. El costo total entre medicamentos, terapia física y cuidados complementarios para alguien que sufrió un infarto cerebral puede ascender a los 630 mil pesos anuales. A esto hay que sumar las complicaciones emocionales, cognitivas y sociales que todo el proceso representa para quien lo padece y su círculo cercano.


Los especialistas coincidieron en que la educación de la sociedad sobre este problema de salud pública es esencial para incidir en ese cambio conductual profundo que reduzca los factores de riesgo en población mexicana, como son el sobrepeso, la diabetes mal tratada y la hipertensión arterial, al tiempo de empoderar al paciente para que exija una mejor atención hospitalaria.


Asimismo, dijeron que las alianzas establecidas entre organizaciones civiles, sociedades médicas, industria farmacéutica y gobierno deben estar enfocadas en una colaboración conjunta para promover las mejores prácticas y generar políticas públicas capaces de enfrentar al infarto cerebral, considerado uno de los males que más aquejan el tejido social de este país.

Imprimir



MÁS INFORMACIÓN

¿Deseas opinar sobre este artículo?
Facebook
A %d blogueros les gusta esto: