Enrique Galván Ochoa: Dinero



Ya transcurrió más de una semana desde que Emilio Lozoya fue extraditado a México. Se supone que no pisó la cárcel y que fue internado en un hospital de lujo, pero no hay videos ni fotos. También se supone que en Madrid hizo una declaración en la que embarró a integrantes del gabinete de Enrique Peña Nieto y prominentes legisladores panistas, éstos porque recibieron moches para aprobar la reforma energética. Se especula que su defensor, el ex juez Baltasar Garzón, dirige la campaña de medios cuya finalidad sería hacer posible que no sea encarcelado e incluso que sus bienes no sean tocados. ¿Y la Fiscalía General de la República? En silencio. Los principales embarrados priístas son Peña Nieto, Luis Videgaray y David Penchyna, así como los panistas Ricardo Anaya, Ernesto Cordero, Francisco Domínguez (gobernador de Querétaro), Francisco García Cabeza de Vaca (mandatario de Tamaulipas), Salvador Vega Casillas y Jorge Luis Lavalle Mauri. Han guardado silencio Peña Nieto y Videgaray, otros han negado cualquier vínculo. Anda un cabo suelto, en realidad varios. ¿Y los perredistas? Hasta hoy sólo aparecen prianistas. Según narraron las crónicas de los días en que se aprobó la reforma, hubo un pacto en lo oscurito: el PAN presentaría en el Congreso la iniciativa de la reforma energética, pero no acudirían los perredistas a sesión porque iba contra sus “principios”. En cambio, sí presentaban (los perredistas) la iniciativa de reforma fiscal, pero en ausencia de los panistas, por la misma razón de “principios”. Ambas fueron aprobadas al final. ¿Cuánto habrán cobrado Los Chuchos por el servicio? Todavía no aparecen en el lodazal. El caso es que la opinión pública ya quiere conocer el segundo capítulo del lozoyagate, no en escondites, sino en tribunales.



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