“El virus es fuerte, pero las ganas de sobrevivir son mayores”: Enfermero | ELIMPARCIAL.COM


Es un virus tan fuerte, que puede doblegarte en unos días, pero Adán, ha visto milagros dentro del hospital, gracias a que las ganas de sobrevivir de los pacientes son más grandes; ahora es él y su esposa, quienes deben librar la batalla contra el contagio del Covid-19.

Adán Meléndrez Valeriano de 32 años, trabaja como enfermero general en el IMSS, ha pasado un mes y medio sin ver a sus hijos para poder atender a la población enferma de coronavirus, en este punto, está contagiado, y lo que pide, es respeto hacia su gremio.

Aunque el miedo al saberse contagiado, le provocó un bajón en la sangre, (de manera metafórica), señala sus deseos de volver al hospital y seguir cumpliendo la misión de ser un enfermero en la lucha contra la pandemia más letal en las últimas décadas.

“A finales de diciembre, que veíamos todo esto en China, no pensé que vendría a tal grado, supuse que llegaría a México, pero pensé que tendríamos como contenerlo, Estados Unidos es una gran potencia y lo va a parar, pero se salió de las manos”, recordó.

El enfermero señaló que la enfermedad se salió de control porque los sistemas de salud de otros países no lo contuvieron en su momento.

“Desde que llegó a Estados Unidos y nosotros entramos a la fase uno, me dije, ‘En nombre sea de Dios’, sé en donde estoy parado, tengo una vocación de servicio, eso no quiere decir que no tengo miedo, que no hubo incertidumbre, tuve mucho miedo la primera vez que ingresé, pero estuvimos al pie del cañón”, compartió.

El panorama dentro de un área Covid es muy desoladora y triste, describió, como población solo pueden ver que hay ingresos y egresos, ya sea por mejoría, pero en otras ocasiones es para ya no volver a casa.

El personal de enfermería es un gremio entregado al cuidado del desvalido; su humanidad, solidaridad, empatía y vocación de servicio, es el combustible que los envalentona a seguir al frente, atendiendo a los más vulnerados por la pandemia, mencionó.

“Un paciente covid, de estar relativamente bien, se te puede complicar hasta fallecer, debemos de estar muy alertas y entregados, sin un objetivo personal, solo salvaguardar la vida y minimizar la propagación del virus”, explicó.

ME IMPACTÓ VER A MI COMPAÑERA ENFERMA

El mayor impacto que Adán tuvo durante su desempeño en la atención al Covid, fue ver a su propia compañera de trabajo al borde de la muerte, luego de contagiarse en el nosocomio.

“Casi la intuban, me impactó ver como el virus la atacó, como respondió a la virulencia, como la tuvimos hospitalizada, y como salió del cuadro, sentimos que ya no la contábamos”, relató.

“Al verla salir, (todavía se me pone la piel chinita), es una experiencia muy padre, porque te das cuenta de que a pesar de que el virus es muy fuerte, son más los humanos que tiene ganas de vivir”, relató.

SORPRESA DAR POSITIVO

Adán no se sentía tan mal y creyó que no tendría coronavirus, cuando le dieron el resultado, la sangre se le fue hasta los pies, era positivo. La impotencia, estrés y ansiedad se apoderaron de su ánimo.

“Yo quería estar al pie del cañón, no me quería incapacitar, porque siento que puedo ayudar más en el hospital, que en mi casa reposando, sé que debo cuidarme, pero fue muy angustiante para mí y mi esposa que también resulto positiva”, comentó.

Los síntomas iniciaron la noche del 27 de abril, con un estado de ánimo muy decaído y una tos ligera, a la mañana siguiente no se podía levantar; se fue a realizar la revisión, y lo incapacitaron por ser sospechoso de Covid-19.

Dolor de cabeza, de garganta, dolor torácico, cansancio general, son algunos síntomas que sufrió Meléndrez, comentó que tras llevar su tratamiento médico y una buena actitud, se ha sentido mejor, por ahora su malestar es la tos, poco apetito y muchas nauseas.

SACRIFICIOS

Su esposa ha tenido una sintomatología similar, entre ambos se apoyan, para sobrellevar no solo la enfermedad, sino el sacrificio de estar lejos de sus hijos, ya que desde que inició la pandemia, los resguardaron con sus abuelos, con el fin de no contagiarlos.

“Desde un domingo que vi que eran demasiados los ingresos a urgencias por sospechas de neumonías atípicas, hablé con mi familia, para que los niños ya no estuvieran en casa”, explicó.

“Hace un mes y medio que no veo a mi familia, hace un mes y medio que no veo a mis hijos, más que en video llamada, son el motor que nos hace salir adelante, pero no lo tenemos en casa”, detalló en un tono nostálgico.

CREER

Nadie experimenta en cabeza ajena, por eso mucha gente no cree que sea real el coronavirus, reflexionó el experto en salud, ya que las personas no estaban listas para una pandemia.

“Si no creen, está bien, tienen libre albedrio, lo único que pedimos es respeto hacia nuestras familias y personas, todo lo que estamos dejando por ustedes, la población, porque, queremos que esto no nos sobrepase”, externó.

La gente debe limitar sus salidas, debe aislarse en su casa, fortalecer la sana distancia, de lo contrario la cuarentena seguirá haciéndose más larga, y en consecuencia quienes le hacen frente a la pandemia, pasarán más tiempo lejos de sus seres amados.

Finalmente pidió proteger a las personas más vulnerables, que son los mayores de 45 años, por lo que le toca a los jóvenes, sacar adelante a sus familiares sin exponerlos a un contagio.

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