El trap de cria, música que retrata lo que se vive en las favelas, el crimen y la esperanza



El trap de cria, música que retrata lo que se vive en las favelas, el crimen y la esperanza

▲ Los artistas de este género crecieron junto a niños que se volvieron líderes y sicarios de pandillas.Foto Ap

Ap

 

Periódico La Jornada
Martes 4 de mayo de 2021, p. 9

Río de Janeiro., Primero, Vitor Oliveira vendió la planta baja del edificio de ladrillos que construyó cerca de la cima de su extensa favela en Río de Janeiro. Luego, uno de los dos apartamentos del segundo piso. Después su automóvil.

Todo es por la música, por el trap de cria, un nuevo estilo de hip hop que evoca la vida de las pandillas en las favelas de Río. Oliveira, de 31 años, invirtió sus ganancias en construir un pequeño estudio de grabación y una sala de edición en el último departamento del edificio. Allí regresa de su trabajo en mototaxi por Rocinha, uno de los barrios marginales más grandes de América Latina, para trabajar en la producción de 18 pistas y videos.

Trap de cria (algo como trap de cosecha propia) es el nuevo sonido varias favelas, y sigue siendo ampliamente desconocido fuera de ellas. Con un flujo lírico sobre batería sintetizada, es una rama del trap al estilo Atlanta y habla de la lucha diaria con la miseria en los barrios.

Sólo que la mayoría de estos raperos no son verdaderos gánsteres, aunque sus millones de espectadores en YouTube no lo sabrían por sus videos, que los muestran alardeando de lo que parecen armas reales en vecindarios de clase trabajadora dominados por el narco.

La bravuconería del trap de cria a veces parece un disfraz inofensivo, y otras la glorificación aspiracional de una vida en el crimen. Los artistas crecieron junto a niños que se convirtieron en vigilantes, líderes y sicarios de pandillas. Algunos todavía son sus amigos.

Nuestra arma es nuestra voz, nuestra munición son nuestras letras, dijo Filipe Toledo, quien rapea como Lidinho 22, mientras metía un cargador en una pistola de perdigones de plástico.

No todo el mundo es fan. El año pasado, la policía de Río inició una investigación sobre un video de Marcos Borges e Ivens Santos, jóvenes de 22 años que rapeaban como MbNaVoz y Dom Melodia. La policía investiga cómo obtuvieron los SUV y si se usaron armas reales. El clip tiene 4 millones de vistas.

La policía dijo que ambos enfrentan acusaciones de incitación al crimen y asociación con el narcotráfico, y podrían ser procesados por portación ilegal de armas de fuego si se confirma que eran reales.

La libertad de expresión tiene un límite. No podemos permitir que los niños idolatren a estas personas que portan armas y cometen delitos, dijo el detective Allan Duarte al canal de televisión SBT.

Borges muestra la parte amenazante: tiene una Uzi tatuada en el cuello, pero rechaza las críticas de las autoridades. Tenemos que retratar lo que vivimos, dijo en una entrevista, mientras fumaba mariguana. No podemos cantar sobre una mujer que camina por la acera de Copacabana o va en patineta si no vivimos eso. Yo salgo de mi casa y veo cosas locas todo el tiempo.

Borges dijo que organizaron la filmación el mismo día de una carrera callejera ilegal, y que los participantes les prestaron sus automóviles. Dijo que usaron armas de perdigones y que hacerlo de otra manera sería una idiotez.

Lo que nadie quiere escuchar

Associated Press revisó las armas que se usaron para videos musicales mientras trabajó para este reportaje en seis favelas, y todas eran de perdigones, incluidos los rifles que Borges y Santos blandieron en rodaje el 11 de abril. La filmación también incluía fajos de billetes falsos; juntos, los dos ganan el equivalente a un salario mínimo en YouTube.

Incluso cambiaron el sitio de un rodaje de una parrillada donde habían planeado filmar, porque allí se reunían narcotraficantes.

Las pandillas controlan muchas favelas que albergan a 1.7 millones de personas en la región metropolitana de Río, según el censo de 2010. Los servicios son limitados, igual que las posibilidades de salir del barrio. Nadie quiere escuchar que los niños y los jóvenes están muriendo, que no nos dieron oportunidades, explica Thaina Denicia, de 23 años, una ex desnudista que rapea como Thai Flow.

Denicia no incluye armas en sus videos ni juzga a quienes lo hacen; su padre era un traficante y ella creció con el crimen en su casa. Quiere trascender en su grupo de favelas, Complexo do Alemao, y proporcionar un escaparate a quienes no conocen nada sobre sus vidas.

Hablo de los personajes que creó el crimen, la sociedad que creó, y adónde podemos ir y quiénes podemos ser, agregó.

Sin embargo, la popularidad los expone a la mala fama. El año pasado, cuando un rapero criticó al concejal Gabriel Monteiro, el ex policía militar dijo a sus seis millones de seguidores en redes sociales que los supuestos artistas glorifican el crimen y degradan a la sociedad decente. En febrero, un legislador estatal denunció la influencia maligna del trap de cria y compartió un video musical de motociclistas blandiendo rifles.

Esta no es la primera música nacida de comunidades de Río de mayoría negra y birracial que genera consternación. Hace un siglo, la policía arrestó a músicos de samba tan sólo por tocar el pandeiro, un tambor de mano.

En la década de los 90, tocó a los músicos de funk y hip hop. Al carecer de los medios para grabar videos, organizaron enormes bailes funk en las favelas, dijo Janaina Medeiros, periodista y autora del libro Funk carioca: crime ou cultura? A medida que se hicieron populares los CD de funk prohibido con referencias a pandillas, las autoridades tomaron medidas enérgicas contra los bailes.

El funk fue la banda sonora de la adolescencia de Vitor Oliveira, quien comenzó a hacer su propia música. Con el trap de cria descubrió un género más abierto a la autoexpresión y quedó enganchado.

A menos de 30 metros de su estudio, jóvenes que deambulan con armas semiautomáticas venden cocaína y mariguana. Oliveira dice que hacía trabajos ocasionales para la pandilla, pero sólo cuando estaba desesperado por dinero en efectivo.

No obstante, hay buena voluntad. Antes de filmar un video el 6 de marzo, traficantes se quitaron los anillos y grandes cadenas de oro de sus cuellos para prestárselos a Oliveira, MC Piloto, quien ha grabado 10 pistas y dos videos para su proyecto de 18 canciones.

¿Crees que (el Estado) no se va a preocupar al ver que a un negro le va bien en esta vida? Maldita sea. Va a tratar de hacerme caer, dijo. Pero estoy preparado para dar el salto.



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