¿Debajo del colchón o en el banco? Así puedes sacar más partido a tu dinero y evitar que pierda valor


La desconfianza en las entidades bancarias hace que muchos ahorradores quieran mantener su dinero a buen recaudo en casa. Sin embargo, dejar los ahorros debajo del colchón puede acabar siendo bastante arriesgado. Una de las razones principales es la falta de seguridad. Ya sea en el colchón, en una caja fuerte o en cualquier otro rincón de la vivienda, dejar el dinero dentro de la propia casa no está exento de riesgos y robos.

La otra razón y no menos importante es la que afecta al valor del dinero. Y es que los ahorros parados en casa irán perdiendo valor a medida que pasan los años debido a la inflación, que no es más que la subida generalizada de los precios.

Entonces, ¿es el banco la mejor alternativa? Depende. Según los últimos datos del Banco de España, las familias españolas mantenían en depósitos casi 897.000 millones de euros a finales de octubre del pasado año. Teniendo en cuenta que la rentabilidad media que ofrecen estos productos a más de dos años es del 0,13%, las entidades bancarias no parecen la mejor alternativa para mantener los ahorros a salvo de riesgos. 

El peligro invisible de la pérdida del valor del dinero

A excepción de la caída del pasado 2020 con motivo de la crisis desatada por el coronavirus, la inflación en España no ha dejado de subir desde 1999, marcando la cifra récord del 4,22% en 2007. Según Funcas, en 2021 la inflación podría llegar al 0,8% en el conjunto del ejercicio.

Esta inflación es la que, año tras año, afecta al ahorro a largo plazo. Por ejemplo, si se tienen 10.000 euros en una cuenta del banco que no ofrece ningún tipo de remuneración y se consiguen ahorrar cada mes unos 300 euros que se incorporan a la cuenta, cuando pasen 10 años se habrán perdido más de 8.000 euros de poder adquisitivo como consecuencia de la inflación. Todo ello, suponiendo que la inflación suba de media un 2% anualmente y según los cálculos de la herramienta de inflación de Finect.

Pero, ¿significa esto que en el banco los ahorros no están seguros porque pierden valor? Lo que está claro es que el dinero debajo del colchón sí puede llevarnos a perder poder adquisitivo. En el caso de los bancos, esto también se puede producir, sobre todo si se contratan productos de ahorro a largo plazo, como los depósitos, sin apenas remuneración, o si abre una cuenta bancaria que aplica comisiones anuales y que tampoco ofrece intereses por el dinero depositado.

¿Dónde acudir para mantener el dinero a buen recaudo?

Tener el dinero en el banco no siempre significa que vaya a sufrir una pérdida de valor. No obstante, conviene saber cuáles son las entidades más adecuadas para cada tipo de ahorrador.

Si se trata de un perfil conservador, que solo quiere evitar la inflación sobre los ahorros, una de las soluciones pueden ser los depósitos, pero no todos los productos de todas las entidades valen. En concreto, los depósitos más rentables se encuentran, por lo general, en entidades extranjeras, que pueden ser contratables desde España y que llegan a ofrecer hasta un 1,36% por mantener los ahorros a largo plazo. Eso sí, en estos casos conviene tener en cuenta que si la inflación sube año tras año, es posible que la rentabilidad del depósito no sea suficiente a largo plazo, por lo que es necesario tener en cuenta los plazos a los que se deposita el dinero.

Otra opción dentro del banco es la de contratar una cuenta bancaria, pero que ofrezca cierta remuneración por los ahorros y no aplique comisiones. Por lo general, para ello es preciso cumplir una serie de requisitos, como tener una nómina domiciliada o algunos recibos, aunque no en todos los casos. Eso sí, el rendimiento puede llegar a alcanzar hasta el 5%, aunque suele estar limitado a un plazo de uno o dos años. 

¿Cómo darle un valor extra a los ahorros?

Mantener el dinero en una cuenta remunerada o en un depósito a medio plazo que ofrezca cierto interés puede resultar interesante para aquellos ahorradores conservadores que buscan hacer frente a la inflación, pero, en muchos casos, puede no ser suficiente.

Por ello, cuando se trata del largo plazo, es conveniente combinar el ahorro con la inversión para obtener una rentabilidad adicional. Esta rentabilidad también puede encontrarse dentro de las entidades bancarias, pues su oferta no solo se reduce a depósitos o cuentas, además de firmas profesionales especializadas en la gestión de activos. Uno de los productos más populares de los bancos son los planes de pensiones, que están especialmente pensados para la jubilación. Estos productos se adaptan al riesgo que cada persona está dispuesta a asumir y permiten invertir en varias compañías mediante un solo producto que está gestionado por la gestora de la entidad. Junto con los planes de pensiones, los fondos de inversión también aparecen como una alternativa atractiva para los ahorradores que quieren rentabilizar su patrimonio y evitar la pérdida del valor de los ahorros. Estos productos cuentan con un funcionamiento similar al de los planes de pensiones, salvo que no están pensados únicamente para disfrutar del dinero en la jubilación, sino que puede ser en cualquier momento. No obstante, a la hora de contratar es importante tener en cuenta las comisiones, ya que la contratación y la gestión del producto no está exenta de gastos.

Si lo que se busca es invertir con comisiones reducidas sin tener que dedicarle demasiado tiempo, otra de las alternativas es acudir a los gestores automatizados o roboadvisors, que permiten invertir en una cartera de fondos o planes indexados (que replican a un índice en los mercados) con gastos muy reducidos, ya que no necesitan a un equipo gestor que realice cambios constantemente.

Por último, para los más arriesgados, otra de las opciones es la inversión en bolsa mediante un bróker online, que permite invertir directamente una empresa determinada. Eso sí, en estos casos es preciso tener conocimientos financieros altos, ya que se trata de inversiones más arriesgadas, al apostar el dinero a una sola compañía. De no tener esos conocimientos, la mejor opción puede ser acudir a un asesor financiero, que podrá indicar cuáles son los productos adecuados para cada ahorrador en función de su objetivo. 



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