De Owens al Tiburón de Baltimore


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▲ El estadunidense Jessie Owens (centro) se volvió legendario como hito contra el racismo cuando desafió la soberbia nazi al triunfar en los 100 metros en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. Lo flanquean el holandés Tinus Osendarp (izquierda), ganador de la plata, y su compatriota Ralph Metcalf, bronce.Foto Ap

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Periódico La Jornada
Miércoles 21 de julio de 2021, p. a11

Parte II

Tokio. Además de competencia deportiva, los Juegos Olímpicos son ante todo memoria. Momentos que se quedan congelados no sólo para deleite de aficionados, sino como parte de un registro histórico. Con el inicio de la cita más compleja en las últimas décadas tras aplazarlos un año por la pandemia de Covid, inicia Tokio 2020, y con este arranque vuelven imágenes inolvidables.

El estadunidense Jesse Owens aseguró una plaza en la historia del deporte cuando ganó cuatro medallas de oro en Berlín 1936, frustrando las esperanzas de Adolf Hitler de usar los Juegos para probar su teoría de la superioridad de la raza aria.

El afroestadunidense de 22 años ganó en 100 y 200 metros, salto largo y participó en la victoria del relevo 4×100. Cuatro años después de su muerte por un cáncer de pulmón en 1980, Owens tuvo una calle con su nombre en la ciudad alemana.

El primer púgil en ganar tres medallas de oro en unos Juegos fue el húngaro Laszlo Papp, quien después de conquistar el título olímpico de boxeo a mediados en 1948, se coronó campeón de peso mediano en 1952 y en 1956.

Otro inolvidable es el nadador estadunidense Michael Phelps, quien en Pekín 2008 superó el récord de siete oros de Mark Spitz. Lo había intentado en Atenas 2004, donde consiguió seis doradas y dos bronces, quedando a una de la hazaña del alemán en Múnich 1972. El récord llegó en 2008, donde conquistó ocho títulos olímpicos y con ello se convirtió en el más laureado en una misma edición de los Juegos.

En Londres 2012, el Tiburón de Baltimore fue un paso más allá y, con seis nuevas preseas (tres de ellas de áureas), se convirtió en el deportista más galardonado de la historia olímpica con 22 medallas (18 oros, 2 platas y 2 bronces).

Tras un retiro temporal, decidió regresar para Río 2016 y aumentar su leyenda: ganó otros cinco oros y una plata, para llevar su colección de metales a 28 (23+3+2).

El británico Steven Redgrave es el único remero que ha ganado el oro en cinco Juegos consecutivos.

Fue miembro del equipo británico ganador en cuatro scull en 1984 en Los Ángeles, y se hizo con el oro en 1988 y 1992 en dos sin timonel.

En 1996, Redgrave y Mathew Pinsent defendieron con éxito su corona olímpica, y con 38 años en 2000, Redgrave viajó a Sídney para sumar su quinto oro, esta vez como miembro del equipo británico de cuatro sin timonel.

El gimnasta ruso Boris Shakhlin, quien falleció con 76 años, se llevó un extraordinario botín de siete medallas de doradas en tres Olímpicos consecutivos (Melbourne en 1956, Roma en 1960 y Tokio en 1964).

Lo más destacado de su larga carrera fue, sin duda, los Juegos de Roma, donde ganó el oro en el concurso completo, después de subir a lo más alto del podio en caballo con arzones, potro y paralelas.

Shaklin se retiró de las competencias a los 35 años y tras sufrir un infarto, ganó también cuatro platas y dos bronces.

Otro legendario nadador estadunidense, Mark Spitz, entró en la historia en 1972, en Múnich, ganando siete pruebas y estableciendo un récord mundial en cada una de ellas.

Spitz también ganó dos oros en relevos en México 1968 y su botín total de metales le sitúa como uno de los cuatro únicos atletas que ha ganado nueve doradas olímpicas.

El cubano Teófilo Stevenson fue aclamado como uno de los mejores boxeadores de su época aunque nunca fue profesional. Fue el primer púgil en ganar la medalla de oro en la misma categoría tres veces. Compitió en lo que ahora se conoce como el peso superpesado y obtuvó su primer metal en Múnich 1972 y sumó otras dos doradas en Montreal 1976 y Moscú 1980.

El nadador australiano Ian Thorpe, conocido como el Torpedo, conquistó cinco medallas de oro, tres en Sidney y dos más en los Juegos de Atenas en 2004, incluyendo su victoria en la dura prueba de 400 metros estilos dos veces.

Thorpe, quien también ganó tres platas y un bronce, se tomó un año sabático después de nadar en Atenas, con la intención de regre-sar en los Juegos de la Commonwealth en 2006 en Melbourne. Pero se vio obligado a darse de baja por enfermedad y después se retiró con 24 años por falta de motivación.

El fondista finlandés Lasse Viren debutó en Munich 1972, donde ganó en los 10 mil metros, a pesar de irse al suelo durante la carrera, y sumó otro oro en los 5 mil, 10 días después. En Montreal 1976 repitió el doblete.

Un memorable nadador fue el estadunidense Johnny Weissmuller. Recordado como actor de cine en Tarzán, pero también como protagonista olímpico en París y Ámsterdam, en 1924 y 1928.

En aquella época, cuando el número de pruebas de natación era limitada, el estadunidense se colgó cuatro medallas de oro, ganando en 100 metros y formó parte del relevo ganador de 4×200 en ambos Juegos. También ganó la medalla de bronce en 1924 en la competición de waterpolo.

El checo Emil Zatopek, la Locomotora, ganó en 10 mil metros en los Juegos de Londres en 1948. También se colgó una plata en 5 mil. En Helsinki 1952, Zatopek logró el oro en 10 mil y 5 mil metros y maratón, fue el único corredor que ha conseguido esta proeza.



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