Caminos por explorar, no repetir


E

n este orden de cosas que vivimos en que no existe un día sin muertes por violencia: las últimas el día de ayer un niño sin deberla ni temerla en Ciudad Nezahualcóyotl alcanzado por una bala perdida, habrá que pensar la tarea de pensar es un co-responder al factum de la diferencia. Verdad acontecida en un desorden, en lo insólito, en desplazamiento, descentramiento.

Conjunción de lo necesario y lo imposible, origen sin origen, constante diferir, presencia siempre reconstruida, silogismo freudiano (yo no lo tengo, yo no soy), irrepresentabilidad, simulacro, repetición o represión-originaria-, y tal como afirma Currás, ‘‘teatralidad sin referencia…”

Imposible sine qua non de un pensamiento trágico que Antígona inmortaliza, perpetua, eterniza; figura que apela a las leyes no escritas, es el más allá inaccesible del lenguaje, o su horizonte. Exnihilo en torno al cual se sitúa Antígona, que viene a encarnar lo trágico sentenciado, silenciadamente, que hay el lenguaje o, lo que viene a ser lo mismo, que más allá de la muerte hay un deseo de muerte –el deseo de volver al origen del lenguaje–, al más allá del principio del placer, a la muerte entre dos muertes.

La muerte que como dijo Malraux: Lo que hay de terrible en la muerte es que transforma la vida en destino. La muerte de la cual hay que evitar hablar, mientras Durand que vindica los entierros de los vikingos que enviaban los muertos al mar en sus barcos a congraciarse con los dioses del océano, enuncia: El desprecio por la muerte esel desprecio por la vida.

Muerte que Bataille encuentra en la cueva de Lascaux, abrazada de la ‘‘pequeña muerte” indisociable del erotismo; siendo él mismo quien denuncia la temida traición de la palabra, que está inscritaen la articulación original de la misma.

El drama está en que la escritura interna –grafía, trazo abre barreras– se ve crónicamente amenazada de borrarse, y la escritura fonética se perfila, aparentemente, como su posible anclaje. Huellas mnémicas verbales susceptibles de volatilizarse instantáneamente por poco que falte el contacto y vuelva a aparecer el hueco, el vacío, la desilusión, la incompletud. Por tanto, el sicoanálisis, como escritura, da testimonio de la obra de Freud, apunta a que todo está por hacerse en cuanto a la comprensión de lo síquico, a la vez que escritura en la que algo se está haciendo, que es revisable, que permite desandar el camino y dejar senderos abiertos por explorar.

Caminos por explorar que no acabamos de encontrar, perdidos en una maraña de hilos…



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