Buen cine de países exóticos


S

i bien los grandes estrenos forman buena parte de la programación del TIFF –por ejemplo, hoy va a haber golpes para ver Guasón, de Todd Phillips, recién ganadora de Venecia– uno de los placeres del festival es encontrar tesoros ocultos que no reciben tanta publicidad.

Por ejemplo, de Singapur pude ver la película Wet Season (Temporada de lluvias), del realizador Anthony Chen, que examina el malestar en una familia de clase media, en la que la señora Ling (Yeo Yann Yann) vive descontenta pues no ha podido embarazarse, enseña chino a jóvenes estudiantes aburridos, cuida a su suegro paralítico y sufre el desdén de su marido que la engaña con otra. Mientras tanto, el adolescente Wei Lun (Koh Jia Ler), campeón de artes marciales y abandonado por su familia, empieza a enamorarse de la maestra.

Aunque el desenlace es hasta cierto punto previsible, lo importante no es la sorpresa, sino la forma como Chen nos conduce a las instancias dramáticas de su historia. Con una cámara elegante que observa a sus personajes a distancia, la película nos involucra en las complicadas emociones de su protagonista. Además, el uso de la lluvia constante es fundamental para la atmósfera y sirve de marco ideal para un abrazo amoroso climático.

De Bulgaria tampoco es común encontrar muchas películas. De hecho, la anterior producción de ese país que yo había visto es La lección (2014), exhibida en la Cineteca según recuerdo, y dirigida por la pareja formada por Kristina Grozeva y Petr Valchanov, quienes son los autores de Bashtata (El padre), ganadora hace poco en el festival de Karlovy Vary.

Con ese título el dúo de cineastas ha cambiado del registro dramático al humorístico, al describir la tensa relación del fotógrafo profesional Pavel (Ivan Barnev) con su padre senil Vasil (Ivan Savov), cuando el primero acude a su pueblo para asistir al funeral de su madre. Es evidente que el anciano tiene rencores guardados con su hijo y las discusiones son continuas. Sobre todo, cuando Vasil insiste que, antes de morir, su señora tenía algo importante que comunicarle y ahora intenta hacerlo desde el más allá.

Ejerciendo un tipo de humor ácido que evoca al del cine checo de los años 60 y al del reciente cine rumano (al parecer, el socialismo es la clave), Bashtata es una comedia maliciosa que acumula situaciones absurdas, pero hilarantes como cuando Pavel intenta, en la comisaría, robarle un poco de mermelada de membrillo a un policía porque se la ha encargado su esposa. Dicha mermelada resultará más importante de lo que parece, según se revela al final.

Tanto Wet Season como Bashtata son productos que sólo llegarán a nuestro país si los adquiere un osado distribuidor independiente, dispuesto a estrenarlos sólo en el circuito de salas de arte.

Twitter: @walyder

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