Aprende a controlar tus exigencias deportivas para evitar sufrir lesiones


Después de una temporada de inactividad deportiva, la vuelta al ejercicio físico ha de ser controlada y pautada. El cuerpo necesita de un reacondicionamiento antes de poder afrontar de nuevo la misma carga de exigencia y los mismos volúmenes de entrenamiento. 

Los excesos del verano y la vuelta a los hábitos saludables pueden generar estrés.

Este pensamiento es la clave para una vuelta a la rutina sana, sin presiones y, sobre todo, sin lesiones. Querer volver a, por ejemplo, los pesos y tiempos de antes del parón está bien si se plantea como una meta a la que llegar en un tiempo breve o medio, explica Eduardo Alastrué Termis, fisioterapeuta (colegiado nº 1611).

Estos datos sirven como motivación a la hora de entrenar y lo ideal es tener todas las referencias a los entrenamientos habituales apuntadas. Durante los primeros días en los que se retoma la actividad física, Eduardo señala que habrá que intentar llegar a un 60% del total respecto a esos datos (bien sean pesos, distancias o tiempos).

Evitar la saturación del cuerpo

Recopilando los datos anteriores, aplicando la motivación justa y adaptando el nivel del entrenamiento a la condición física de cada momento, se evita que el cuerpo se sature. La máxima obligatoria a la hora de entrenar es que “las demandas que se van a exigir no superen las capacidades del organismo”, afirma Eduardo. Aunque esta premisa no es solo aplicable al deporte, también al resto de actividades diarias. 

Cada vez son más los que se suman a la fiebre del 'running'.

Para gestionar la rutina deportiva, hay dos opciones. Si por suerte se dispone de un entrenador titulado que gestiona nuestro entrenamiento y nos realiza un seguimiento, ya sea de pesas o cardiovascular, lo mejor es consultar a dicho profesional.

Si, por otro lado, somos personas más experimentadas, bastará con “tener claro que no debemos hacer la primera semana todo aquello que hacíamos antes del parón y que nos llevará unas semanas volver a ello”, explica este fisioterapeuta.

Independientemente del entrenamiento, puede ser que el organismo acepte bien el evitar este periodo de adaptación y entrenar por encima de las posibilidades deportivas, pero será habitual tener sensaciones de molestia o de dolor (que no tiene por qué ser lesión). 

Es importante que cada deportista sepa identificar estas sensaciones como avisos del cuerpo para frenar la exigencia y vigilar “dónde nos estamos pasando o fallando”, avisa Eduardo. Puede ser la técnica, los kilos de las pesas, el tiempo de carrera… Y aunque hasta ahora no hayan sido lesiones, estos dolores pueden convertirse en patologías si no se les presta la debida atención. 

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