Afecta la malnutrición el desarrollo físico y educativo de la niñez mexicana: FAO



Afecta la malnutrición el desarrollo físico y educativo de la niñez mexicana: FAO

Ana Langner

 

Periódico La Jornada
Miércoles 17 de abril de 2019, p. 35

Los problemas de malnutrición afectan no sólo el desarrollo físico sino el educativo, social y humano de las niñas y niños mexicanos, advirtió el representante en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), Crispim Moreira. Por ello, agregó, es fundamental encaminar estrategias específicas dirigidas a la niñez de nuestro país, dijo.

Durante el foro Fortalecimiento de la Alimentación y Entornos Escolares, convocado por la FAO, Crispim Moreira detalló que sólo después del hogar, la escuela representa un entorno primordial y significativo para influir o fortalecer hábitos de vida que repercutirán hasta su etapa adulta.

Los programas y políticas escolares son importantes instrumentos para promover el desarrollo sostenible y respaldar los derechos de los niños a la alimentación, la educación y la salud, indicó Moreira durante el foro que se llevó a cabo ayer en la cancillería mexicana.

En este sentido, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) busca que hacia finales de 2020 se haya concluido la migración de desayunos fríos a calientes en instituciones educativas, informó María del Rocío García Pérez, titular de esta dependencia.

Detalló que en 2018 hay presupuestados 12 millones de pesos para los desayunos escolares. La estrategia que actualmente está en marcha, añadió, se implementa paulatinamente y se prevé que el traslado de desayunos fríos a calientes sea de 100 por ciento a finales del próximo año

Explicó que la versión en frío de estos alimentos incluye bebidas azucaradas o barras energéticas que coadyuvan al sobrepeso u obesidad de los infantes. Además, en ocasiones, no se consumen a su debido tiempo, pues los alumnos los guardan en su mochila.

Rocío García Pérez expresó que con esta transición se busca, asimismo, garantizar que los niños coman en la escuela y que sus alimentos sean regionales. Para ello se requiere de infraestructura de comedores, cocinas, entre otros, en cada una de las escuelas o alrededor de éstas para que la estrategia se pueda cumplir.

Expresó que, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Salud Pública, en nuestro país, uno de tres niñas y niños vive con obesidad y uno de cada dos de los nacidos a partir de 2010 corre el riesgo de desarrollar diabetes a lo largo de la vida.

La funcionaria recordó que el Registro Nacional de Peso y Talla en Escolares de México –levantado en los años 2015 al 2016– hizo visible el alarmante paso de 26.2 por ciento de niñas y niños con sobrepeso y obesidad en primer grado de primaria a 39.2 por ciento en esta condición cuando llegan a sexto grado.

A este panorama continuó, se suman otros fenómenos vinculados con la inadecuada alimentación, como malnutrición y desnutrición.

Ello, advirtió, se convierte en un problema de salud pública que se agrava e impacta en el desarrollo social de México, pues afecta desde indicadores educativos hasta otros como la productividad y el ingreso económico de la población.



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