La riqueza en España se volcó más hacia los adinerados durante la crisis



Una vista de Puerto Banús, una de las zonas más caras y lujosas de España.
WIKIPEDIA/Lolo
La desigualdad impregna los análisis económicos de los organismos internacionales en los últimos años. No fue el asunto protagonista durante la crisis, porque el foco entonces se ponía en los índices de paro y pobreza que se disparaban. Pero pasada la recesión, la cicatriz quedó en forma de brecha social. Un grupo social no había sufrido la crisis. Otro la superó sin problemas. Y otro, el más perjudicado, seguía hundido. La desigualdad tomaba la agenda.

El Banco de España tiene su propia versión sobre este asunto. El regulador bancario ha publicado este lunes su Informe de Desigualdad y concluye sin ningún tipo de sorpresa que sí, que la crisis provocó un “aumento notable de los indicadores de desigualdad de la renta y la riqueza en la mayoría de los países”.

España, no fue una excepción. Pero le pone dos asteriscos. Por un lado, considera que su desigualdad no es tan acusada como en otros países. Y por otro lado, que depende de qué desigualdad se mida. No es lo mismo una disparidad en la riqueza, que en la renta, el consumo o los ingresos. En España, la más acusada es la primera y después vienen las demás en el mismo orden, según el informe del organismo.

La desigualdad de ingresos no creció con la crisis

En el caso de España, por ejemplo, el organismo destaca una “reducida dispersión salarial” que no se incrementó con la crisis. El paro disparado en los años de crisis, en cambio, sí provocó una “elevada desigualdad de renta”. Parece una paradoja, pero tiene su explicación.

Las diferencias de salario por hora entre asalariados españoles, según el informe, no son especialmente elevadas comparadas con otros países ni se incrementaron en la crisis. Es decir, no se pagó menos a los que menos cobraban, ni más a los que ganaban más. Pero los despidos masivos y el trabajo parcial sí afectó mucho a los grupos con menores salarios y eso sí redujo sus rentas, lo que amplió la brecha social en este concepto… y en este caso, mucho más que en otros países.

Aquí entra en juego un tercer asterisco porque la citada desigualdad de renta es “per cápita”, es decir, lo que ingresa cada individuo. Pero al analizar la renta de los hogares, la cosa cambia. “En este caso el nivel de desigualdad es menor y se redujo en la crisis por una evolución más positiva de las pensiones” respecto a las rentas de empleo, dice el Banco de España. Y no solo eso. También jugó a favor de la renta de los hogares españoles que su tamaño es mayor que en otros países; en otras palabras, cuantas más personas viven bajo un techo, más ingresos potenciales para la unidad familiar.

La riqueza, la mayor desigualdad

¿Y qué pasa con las otras dos desigualdades, la del consumo y la riqueza? La primera, dice el informe, se amplió durante la crisis porque, evidentemente, los desempleados recortaron su gasto en bienes duraderos como coches o inmuebles. La desigualdad por este concepto es sin embargo inferior a la de la renta.

La mayor desigualdad entre españoles, según identifica el Banco de España, procede de la riqueza. Y su informe muestra que la desigualdad en este aspecto “creció significativamente en la crisis”. El índice de Gini de la riqueza neta aumentó casi una décima en los seis años de recesión. Y además, “mientras el 10% de la población con mayor riqueza acumulaba un 44% de la riqueza neta total de los hogares en 2008, porcentaje que aumentó hasta casi un 53% en 2014”.

¿Por qué pasó esto? El regulador bancario cree que por varios factores. Uno, que el valor de los activos de la población con riqueza más baja perdió un 30% de su valor, mientras que los activos financieros en manos de los más adinerados incrementaron su valor. Hay otro motivo: los adinerados, durante la crisis, pudieron acumular un colchón que los más humildes, no solo disfrutaron sino que tuvieron incluso que liquidar (si lo tenían) y hasta endeudarse para mantener sus hogares.

El Banco de España, en todo caso, dibuja una desigualdad de la riqueza “moderada” respecto a otros países, sobre todo porque la vivienda en España, a diferencia de aquellos, es una parte importante en los activos de los que disponen las familias.

¿Y qué ha pasado con la recuperación económica a partir de 2014? “La caída del paro habría permitido una reducción de la desigualdad de rentas salariales y, aunque de forma más limitada, de la renta per cápita”, estima el Banco de España. Una evolución que el organismo espera que encoja también la desigualdad en el consumo debido a la recuperación de este en la parte baja de la distribución.




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